MI CAMINO DE SANTIAGO
Día 2 (domingo 04/04/04)
Partimos
rumbo Astorga, era la primera etapa larga del camino.
Continuamos
con los mismos paisajes, y los hombros y la espalda ya acusaban cansancio, eso
se pasa, nos acostumbraremos, nos dijimos.
Comenzamos
ese día junto a otros peregrinos, recuerdo a una francesa y un portugués, en el
transcurrir de la ruta los encontramos varias veces.
Llegamos
al Paso Honroso y al Hospital de Órbigo, que tiene un albergue muy lindo,
descansamos allí y llegaron nuevamente
nuestros compañeros de ese día, que se quedaron en el albergue a pernoctar.
El
Paso Honroso, ¿A quien se le ocurriría hacer algo así, eso seria amor o que?
Continuamos
cansados pero felices, embebidos en el camino.
Al
llegar a una colina después de una extenuante subida divisamos Astorga, ciudad
que al bajar y caminar hacia ella, se veía mas lejana, cosas que hace el
cansancio.
Al
fin llegamos y en la entrada nos recomendaron un albergue, pago eso si, no
gratis o de colaboración como los anteriores, lo buscamos de todas formas, en
el trayecto una señora me vio y dijo: “Ahí va un Peregrino”, y comprendí lo que
era en ese momento UN PEREGRINO.
Llegamos
al albergue de Ramón, luego llego Ricardo quien se adelanto y camino más que un
perdido.
Ahh!!,
en el caminos encontramos dos de esos pueblos fantasmales, no se si era por la
hora, o porque realmente no vivía nadie, pero eran realmente solitarios.
Simpático
el hospitalero Ramón, al saber que las chicas eran mexicanas nos regalo comida
y ceno con nosotros, conto una de esas historias extrañas, que produce el amor
y la casualidad, que me recordó las mías, luego para digerir la cena y la
historia, salimos a ver un espectáculo muy peculiar, una iglesia del siglo
XVII, una muralla romana y el palacio episcopal de Gaudí.
Como
se mezclan las etapas, como lo hace el tiempo mismo, ayer, hoy, mañana.
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