MI CAMINO DE SANTIAGO
Día 3 (lunes 5/4/4)
Nos
levantamos tardísimo para partir rumbo a Rabanal del Camino, nos despedimos del
hospitalero y hospitalario Ramón y continuamos el camino.
Andando
nos topamos con un peculiar peregrino que nos cuenta hacer el camino cuatro
veces por año desde hace diez años, uff!!! Que devoción o ¿locura?
Lo
cierto es que nos recomendó que entráramos a un pueblo todo de piedra y así lo
hicimos ¡buena decisión!
Ellos
se adelantaron y yo llegue lastimado a Rabanal, nos juntamos en la entrada del
pueblo.
Llegando
a rabanal hay un bosque el cual me llamaba, sentí curiosidad y miedo de
adentrarme en el, quizás esa curiosidad de ser ermitaño, por encima de ser
citadino, en ese momento me alcanzo otra peregrina española muy linda y muy
simpática, pregunto cómo estaba, si necesitaba ayuda le dije que no y siguio.
Al
primer albergue que fuimos estaba lleno,
ya en el segundo había lugar, era un sitio muy bonito, pero el exceso de gente
quizás me hizo sentir incomodo, pero el cansancio y el dolor pudieron más que
cualquier otro sentimiento y caí dormido
como un roble.
Hay que convivir con todos por igual en el camino.
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